Los corticoides (también conocidos como corticosteroides o glucocorticoides) son hormonas que se producen en la glándula suprarrenal y que tiene numerosas funciones en el organismo: controlan el estrés, intervienen en la inflamación, regulan las secreciones de otras hormonas. Son unas sustancias muy importantes para el correcto funcionamiento del organismo y su déficit o su aumento  son enfermedades por sí mismas.

La principal acción terapéutica de los corticoides es la inmunosupresión por lo que son muy usados en procesos alérgicos y reumáticos. También tienen una importante labor en la inflamación por lo que se usan para solucionar este tipo de problemas.

 

TIPOS DE CORTICOIDES

Cortisona, dexametasona, hidrocortisona, metilprednisolona, prednisolona, fosfato de sodio de prednisolona, prednisona, triamcinolona.

Los corticoides son fácilmente reproducibles en el laboratorio y pueden ser administrados en pastillas o en forma de cremas, aunque en los casos más graves o urgentes, podrán ser inyectables. También podemos encontrarlos en forma líquida, en inyecciones articulares o en gotas para los ojos.

Dependiendo del tipo de corticoide tiene una potencia u otra y esto es importante para valorar la duración del tratamiento. El uso de estos corticoides puede afectar a la producción propia del cuerpo por lo que no se recomienda el uso durante mucho tiempo excepto en casos concretos.

 

LOS CORTICOIDES Y EL EMBARAZO

En principio, los corticoides son unos medicamentos bastante seguros que no producen alteraciones en el feto. Sí que la toma de corticoides puede influir en un mayor riesgo de sufrir preeclampsia durante el embarazo, pero son posibilidades muy reducidas.

No obstante, los que padecemos algún tipo de enfermedad y tomamos medicamentos, tenemos SIEMPRE que consultar con nuestro médico antes de dar el paso.

 

EFECTOS SECUNDARIOS

  • Gastrointestinales: úlcera péptica, hemorragia digestiva, pancreatitis.
  • Endocrino-metabólicos: Síndrome de Cushing, trastornos menstruales, impotencia, elevación de la glucosa en sangre, supresión del eje hipotálamo hipofisario-suprarrenal, retraso del crecimiento.
  • Músculo-esqueléticos: osteoporosis, ostenecrosis aséptica (muerte de las células óseas por falta de riego sanguineo), afectación de los músculos.
  • Dermatológicas: acné, hirsutismo, fragilidad capilar, estrías violáceas, retraso de la curación de las heridas.
  • Oculares: cataratas, glaucoma (aumento de la presión intraocular).
  • Cardiovasculares: hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca.
  • Neuropsiquiátricos: alteraciones del humor y de la personalidad, hipertensión endocraneal benigna.
  • Sistema defensivo: Alteraciones de los mecanismos de defensa con susceptibilidad a desarrollar infecciones.

 

Fuente: Sociedad Española de Reumatología (SER)- Los corticoides en reumatología (pdf)